Primer pop-up en Madrid

Día 1 — De la pantalla a la percha

Hasta hoy solo habíais visto las prendas de Pau Studio en fotografía y en el desfile. Hoy y mañana podéis tocarlas, probároslas y decirme qué pensáis, en el Hotel Petit Santa Bárbara, en pleno centro de Madrid.

Vamos a estar en una terraza interior del hotel, entre plantas, con algo fresco en la mano para sobrellevar el calor. Nos acompañan otras marcas pequeñas: algunas dando sus primeros pasos, como nosotros; otras ya con varias ediciones a sus espaldas. Ese cruce de experiencia es parte de lo que hace interesante un pop-up: no es solo un punto de venta, es un lugar donde una marca recién nacida puede aprender de una que ya lleva recorrido.

Para mí, que las prendas se prueben es el momento de verdad. Las fotos cuentan una historia, pero es la caída de la tela sobre el cuerpo, el peso del accesorio en la mano, lo que confirma si el trabajo de patronaje y de selección de materiales ha funcionado.

Os espero aquí estos dos días para enseñaros la colección de cerca.

Día 2 — Lo que aprende una diseñadora al otro lado del mostrador

Ayer aprendí que la experiencia de cara al público de mi etapa anterior en la industria textil me sirve ahora de una forma que no esperaba: para leer a quien se acerca a un stand, para saber cuándo hablar y cuándo dejar que toquen la tela en silencio.

Vinieron familiares, amigos y también caras nuevas: estilistas, modelos, personal del hotel. A nuestro lado montó su stand Querencia, la marca de bolsos de piel y tejidos de tapicería de Fátima. Es también su primera vez en un pop-up, y desde el primer momento conectamos: dos marcas que trabajan con material  de calidad, contándole cada una a su manera al público por qué merece la pena. Sus bolsos de piel tienen un acabado precioso; sé que van a encontrar su público, aunque quizá no sea exactamente aquí.

De la conversación con otras marcas del pop-up me llevo algo muy concreto: ajustes pequeños en cómo expongo la colección, en cómo abro la conversación con quién se acerca, que ya han hecho que el público se detenga más tiempo en el stand. Y una idea de fondo, que voy a seguir masticando: puede que este no sea el único tipo de market que le convenga a Pau Studio, y que valga la pena explorar otros formatos.

Hay algo bonito en esto de compartir espacio entre marcas pequeñas: nadie compite por el mismo cliente, así que la ayuda entre nosotras es real, no cortesía. Todas hemos pasado por el mismo nerviosismo del primer pop-up.

Gracias a quienes os habéis acercado a apoyar la marca estos dos días. Espero veros pronto.

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